Harry Potter y el misterio del príncipe

Ya estaba yo tardando en dedicarle una entrada del blog a la película de Harry Potter, ¿no? Bueno, pues vamos allá.

Para empezar hay que recordar que cuando estamos ante una película de esta saga lo mejor es olvidarse momentáneamente de los libros en los que se basan. Bien, personalmente creo que Harry Potter y el misterio del príncipe ha estado bastante acertada, desde luego a mí consiguió entretenerme (aunque eso no tiene ningún mérito) y sacarme alguna risa con ciertas escenas.

Rondan por ahí comentarios acerca de la excesiva carga de amoríos… Bueno, la verdad es que yo no he notado tal sobrecarga, especialmente si tenemos en cuenta que buena parte de la historia del libro de JK Rowling estaba dedicada a los líos amorosos de los personajes. Claro, Harry ya no es un niño y tiene sus necesidades… Lo que sí es cierto es que se ha comprimido hasta extremos ridículos la parte de la trama relativa al Príncipe Mestizo, así como las clases particulares de Dumbledore (de vital importancia, pues ofrecen mucha información acerca de los Horrocruxes) y el final de la película, que tal vez se desenvuelva demasiado rápido.

Sin duda, mi escena favorita *.*

Sin duda, mi escena favorita *.*

Me ha llamado la atención en especial el hecho de que Dumbledore no le comenta a Harry cuáles son los objetos que el sospecha que Tom Ryddle convirtió en Horrocruxes, ni su teoría de que este no habría escogido cualquier objeto insignificante para esconder parte de su alma. Simplemente se limita a decir que “la magia deja rastro”. ¿Tendrá Harry en la última entrega un radar para detectar Horrocruxes al más puro estilo Dragon Ball? Porque si no, no veo yo cómo se las va a arreglar…

Y para acabar vuelvo al tema de los amoríos. Personalmente creo que hay muy poca Ginny en esta película. A mí al menos me ha dejado con las ganas de ver más escenas entre Harry y ella después del esperado beso. Y, sin más, la puntuación con estrellitas, que ya se echaba de menos por el blog.

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